Grupos, etiquetas, notas y filtros se combinan. Seleccione en lote y luego asigne un grupo a todos en una sola acción.
Empezar gratisCada cuenta que maneja es un perfil. Pasado el punto en que dejan de entrar en una pantalla, lo que lo frena ya no es la detección. Es encontrar la fila correcta.
Grupos, etiquetas, notas y búsqueda. Cada perfil conserva su propio directorio de datos, así que las cookies nunca se filtran de uno a otro.
Un grupo tiene un nombre y un color. Cree uno, cámbiele el nombre haciendo clic sobre él y escribiendo encima, póngale otro color, bórrelo cuando el cliente se va. Borrar un grupo deja intactos los perfiles que había dentro: quedan sin grupo, no en la papelera. Y un perfil está en exactamente un grupo a la vez; en eso se agota la regla.
Un grupo y no varios es una decisión, no una carencia. El grupo es además lo que decide cuáles de sus perfiles ve un miembro del equipo, y un permiso que solo se puede leer de una manera es un permiso sobre el que usted puede razonar. Póngalo en el perfil, o seleccione una tanda de filas y póngaselo a todas de una vez.
Donde el grupo es uno, las etiquetas son muchas. Escríbalas en el campo de etiquetas separadas por comas. La misma palabra dos veces, o una vez en mayúsculas y otra en minúsculas, se guarda una sola vez.
Así el grupo contesta dónde pertenece un perfil, y las etiquetas contestan todo lo demás sobre él: el mes en que se calentó, quién lo armó, qué campaña corre este trimestre.
Alrededor de la tabla hay cuatro controles, y esos cuatro son todos.
| Control | Qué deja en pantalla |
|---|---|
| Desplegable de grupo | Un grupo por vez, o todos los grupos |
| Buscador | Los perfiles cuyo nombre o nota contiene lo que escribió |
| Solo en ejecución | Los perfiles abiertos en este momento, que es como encuentra el que dejó a medias |
| Barra lateral | En cuanto hay algo compartido: los que compartió, los que le compartieron, o los que son solo suyos |
Funcionan juntos. Elija un grupo, escriba dos letras del nombre de un cliente y marque la casilla de en ejecución, y lo que queda suele ser una fila.
Marque las filas que quiera, o la casilla del encabezado para llevarse toda la lista que acaba de filtrar, y limpie la selección al terminar. Entonces una acción se aplica a todas: asignar un grupo.
Un perfil abierto en ese momento se pasa por alto. Conserva el grupo que tenía y después no se informa nada; la barra de selección lo dice antes de que usted haga clic. Un perfil con un navegador enganchado no es una fila para reescribir por debajo. Ciérrelo y vuelva a asignarlo.
El punto de color delante del nombre del perfil es un botón. Haga clic, elija un color, y la fila se reconoce desde el otro lado de la pantalla sin leer nada. La nota es un campo de texto libre del perfil, y el buscador la lee, que es lo que hace que valga la pena el minuto de llenarla.
La lista es la parte que usted mira. Casi todo el trabajo está en lo que sostiene cada fila.
Cerrar un perfil anota lo que había abierto en él, y volver a abrirlo trae esas páginas de vuelta. Nada que marcar como favorito, ninguna pestaña fijada que mantener ordenada.
Una dirección por dominio, y gana la última. Sin esa regla, una mañana de clics dentro de un mismo sitio volvería mañana convertida en cuarenta pestañas de ese sitio.
Un perfil suele manejar más de una cuenta: la tienda, la cuenta publicitaria, alguna herramienta con la misma identidad. Cada una tiene su entrada con usuario, contraseña y clave 2FA, y la app produce los seis dígitos cuando los necesita.
Las contraseñas y las claves 2FA no están en la lista que dibuja la pantalla. Leer una es una llamada aparte que hay que hacer a propósito, así que el valor se busca en el momento en que usted lo pide y no queda dando vueltas en la página.
Tres protocolos: HTTP, HTTPS y SOCKS5. Los proxies viven en un almacén propio, así que una entrada sirve a varios perfiles y usted la corrige en un solo lugar. Pegue un bloque de líneas para agregar una tanda, y duplique una entrada con su contraseña cuando un proveedor le pase veinte que se diferencian en un dígito.
Probar un proxy registra lo que volvió: la dirección de salida, el país, la zona horaria IANA y el tiempo de ida y vuelta en milisegundos. La zona horaria es la que hay que mirar, porque es el valor con el que el perfil tiene que coincidir antes de que un sitio vea un navegador en un país y un reloj en otro.
Se puede retener un perfil en una versión de Chromium mientras los demás avanzan. Una cuenta calentada durante meses sobre una compilación del navegador no necesita que esa compilación le cambie por debajo un martes a la tarde.
Cuando un perfil queda desfasado de la versión a la que está fijado, la app lo dice y le avisa que hay que generar la huella de nuevo, en lugar de dejar que las dos se contradigan en silencio.
La app no pone techo a la cantidad de ventanas del navegador. Cuántos puede correr es lo que permita la memoria de su máquina y lo que permita su plan, y nada en el software recorta por debajo de eso.
Dos cosas lo van a frenar. Un perfil que ya está abierto no se abre una segunda vez. Y un perfil por encima del límite de su plan queda bloqueado hasta que renueve o suba de plan.
La exportación escribe sus perfiles en un archivo, cifrado con una clave derivada de una contraseña que usted escribe, estirada por 210.000 rondas de PBKDF2. La importación lo vuelve a leer: en una máquina nueva, o en la misma después de reinstalar.
El archivo lleva la huella, el proxy, las cuentas guardadas, las cookies, las pestañas abiertas, y el nombre, la nota, el color, el nombre del grupo y los nombres de las etiquetas. No lleva el directorio de Chromium, y por eso sigue siendo un archivo que usted puede mandar y no una imagen de disco.
Las notas, las cookies, los proxies y las cuentas guardadas junto a un perfil se quedan en su disco, salvo que comparta el perfil o le dé a un miembro del equipo su grupo.
Los nombres, los grupos, las etiquetas y los colores sí viajan. Suben cada vez que la app concilia sus perfiles contra su plan, y eso es lo que permite que este sitio liste los perfiles que abrió al menos una vez, desde el teléfono y sin la app.
La nota queda afuera a propósito. Es un campo de texto libre, y la gente pega contraseñas en los campos de texto libre.
Lo único que cambia es la cantidad. Un perfil del plan gratuito tiene el mismo motor de huella digital, los mismos grupos y etiquetas, la misma bóveda y la misma exportación cifrada que un perfil de Empresas.
| Función | Gratis | Personal | Profesional | Empresas |
|---|---|---|---|---|
| Perfiles | 3 | 50 | 300 | Ilimitado |
| Dispositivos activados | 1 | 2 | 3 | A medida |
Un grupo por cliente, por tienda o por marketplace. Arranque por aquello que algún día le va a pasar a otra persona, porque esa es la línea que siguen los permisos del equipo.
Ponga en la nota las palabras que de verdad escribiría al buscarlo más adelante: el nombre de la tienda, el teléfono, quién lo armó.
Acote la lista hasta que queden solo las filas correctas, tome la casilla del encabezado y páselas todas a un grupo en una sola acción.
No. Un grupo por perfil, y elegir otro lo mueve en vez de sumarlo. Las etiquetas son el lado de muchos a muchos: póngale a un perfil todas las que quiera, separadas por comas.
Marque las filas, o la casilla del encabezado de la tabla para llevarse toda la lista filtrada, y después elija el grupo en la barra que aparece arriba de la tabla. Los perfiles abiertos en ese momento se saltean y conservan el grupo que tenían.
Arriba de la tabla hay tres controles: el desplegable de grupo, el buscador, que lee nombres y notas por igual, y una casilla que deja solo los perfiles abiertos en este momento. En cuanto hay algo compartido, la barra lateral vuelve a acotar entre lo que compartió, lo que le compartieron y lo que es solo suyo.
Haga clic en el nombre dentro de la lista de grupos y escriba encima. Los perfiles de adentro quedan intactos, y los miembros del equipo que tenían ese grupo también.
Tantos como permitan la memoria de su máquina y su plan. La app no impone ningún límite propio de ventanas. Un perfil que ya está abierto no se abre dos veces.
Cuando un plan de pago vence, la cuenta vuelve al plan gratuito. Los perfiles que superen el límite gratuito quedan bloqueados, no borrados: los tres usados más recientemente siguen abiertos y el resto espera en su disco hasta que renueve. No se borra nada porque un plan haya vencido.
Expórtelos a un archivo cifrado e impórtelo allá. La clave sale de una contraseña que usted escribe y nunca llega hasta nosotros, así que si la pierde nadie abre ese archivo, nosotros incluidos.
En su computadora, salvo que comparta el perfil o le dé a un miembro del equipo el grupo al que pertenece. En ese caso, un paquete con sus cookies va a nuestro servidor, que lo guarda cifrado con AES-256-GCM bajo una clave que tenemos nosotros.
El plan gratuito no tiene fecha de vencimiento ni pide tarjeta. Los grupos, las etiquetas, la búsqueda, la bóveda de cuentas y la exportación cifrada están todos ahí.